El Carbolineo es cancerígeno

El Carbolineo (creosota) es un producto líquido impregnante que se utiliza para proteger la madera de la putrefacción. Se aplica en elementos de madera que deben ir enterrados o empotrados en contacto directo con la tierra o la humedad, como postes, pilotes, estacas, rejas, tejuelas de alerce y otros.

La creosota, conocida por su capacidad para proteger la madera de insectos, hongos y la putrefacción, ha sido también señalada por sus efectos perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. Está compuesta por numerosos productos químicos, algunos de ellos cancerígenos, cuya exposición a largo plazo está vinculada a un aumento en el riesgo de cáncer, problemas respiratorios y otros efectos adversos.

Cuando se expone a la luz ultravioleta o al sol, las sustancias químicas de la creosota se vuelven aún más tóxicas y es más probable que se filtren de la madera.

Además, su impacto ambiental no es menor. El uso de la creosota en exteriores conlleva el riesgo de filtraciones al suelo y al agua, contaminando los ecosistemas y poniendo en peligro la biodiversidad. Esta contaminación, de difícil reversión, amenaza con tener consecuencias importantes para las generaciones futuras.

La creosota tiene efectos ecotóxicos en el suelo y el agua. La creosota y los sedimentos contaminados con ella son agudamente tóxicos para los organismos acuáticos. Dicha toxicidad, junto con las propiedades lipófilas de la creosota y muchos de sus componentes, que permiten la bioacumulación, convierten a esta sustancia en indeseable para el medio ambiente.

La velocidad de degradación de la creosota en el suelo y otros compartimentos medioambientales es lenta. Los residuos de creosota pueden persistir durante muchos años en el medio ambiente (>20-30 años).

Además, la creosota es un compuesto altamente inflamable, lo que supone un riesgo adicional en caso de incendio. 

Los estudios del instituto Fraunhofer, en Hanover, concluyen que la creosota es mucho más cancerígena de lo que se creía, tanto por ingestión, exposición prolongada e inhalación de humos al quemar.

Es importante tener en consideración que el año 2003 la Comunidad Europea prohibió el uso de la creosota para tratar maderas de uso habitacional, debido a su alto potencial cancerígeno.

Mientras que en muchos países todavía se sigue utilizando y no solo bajo tierra, sino que en el interior de las viviendas; bajo el piso y en los muros.